Relato La Eterna Pradera Verde

Como muchos escritores, soy un tanto receloso con mi trabajo, pero como nunca he puesto ningún trabajo aquí, creo que ya es hora. Bien, os pongo un poco en antecedentes. Este relato empezó siendo un extraño sueño que tuve y que comencé a escribir nada más despertarme. Así que coexisten la fantasia y una realidad terrible.

Os dejo con el relato tras el salto.

La Eterna Pradera Verde

Una carretera de asfalto, por la que tan sólo cabría un vehículo, era engullida por un descenso vertiginoso de unos cincuenta metros. Ya abajo, a la derecha de la carretera, las vistas obsequiaban a los mirones con una montaña vigorosa, espléndida. A la izquierda de la carretera, se podía ver una pradera de infinita extensión; poseía un color verde tan intenso que, el único pasajero del vehículo, Ettore, sentado en la parte de trasera, era incapaz de apartar la vista. De pronto la larga carretera, que otrora parecía infinita, viraba hacia la izquierda en una curva ascendente poco pronunciada. En la curva, bajo el amparo de los árboles, un tenista con polo rojo y pantalones grises golpeaba la pelota contra algo alargado, de forma imprecisa, pues una manta gris le cubría de arriba abajo; sí se podían advertir una especie de muñones a un metro de altura que parecían dos faros bajo la manta. Aquella forma indefinida se movía ligeramente con cada golpe. En sentido contrario al coche que se elevaba hacia ninguna parte, apareció un hombre ataviado con largo abrigo y sombrero de fieltro. Caminaba dando pequeños pasos, agitando los brazos y chascando los dedos. Tarareaba algo extraño, en un idioma que Ettore no supo descifrar. Entonces la realidad se desdobla, como en uno de esos libros infantiles en tres dimensiones, y el coche vuelve al inicio del camino. Vuelve a iniciar el mismo trayecto con idéntico paisaje. Ahora, en la curva, sólo se encuentra una chica embarazada tocando un arpa. Lleva un largo vestido de color verde claro y el pelo recogido en un moño; iba arreglada como para una fiesta de etiqueta. El coche toma de nuevo la curva y sigue su trayecto hacia la nada. Del camino, en sentido contrario al coche, se ve a un caminante joven, cabizbajo, pensativo. El joven y la mujer del arpa cruzan sus miradas durante un instante y se quedan fijas. Ambos guardan un cierto parecido. La realidad se desdobla nuevamente y el coche vuelve a recorrer el mismo camino. Llega a la curva y ahora, en el badén, una mujer da a luz en una cama de hospital. Está sola y ello se le percibe en su mirada hueca. Maldice en italiano y se hunde entre los gritos de dolor y esfuerzo. Rompe a llorar cuando ve a su hijo; parece extrañamente enfadada con el recién nacido. Ettore, antes de que el coche, como siempre, siga la carretera y suba la pendiente, observa al recién nacido y tiene la sensación de que está muerto. Una vez más, la realidad se vuelve a desdoblar como un libro en tres dimensiones. Las praderas de color verde intenso se desvanecen poco a poco, pasando de gris a negro con parsimonia.

Ettore se despierta a causa de los gritos de su madre. «Andiamo, Ettore!». Se levanta extraño, como si conociese una verdad que todos desconocen. Piensa en el sueño que acaba de tener y en cómo le irá hoy en clases. Se pone las zapatillas y baja, todavía somnoliento, las escaleras y se dirige hacia la cocina. Se percata de que su madre está inmóvil frente al televisor. Se acerca, pero ni tan siquiera a un palmo de distancia es capaz de escuchar su respiración. Coge el mando de la televisión y sube el volumen. «Hallan el cadáver de Mattia Puzo en el maletero de un coche abandonado en la periferia de Nápoles. Estos hechos acontecen después de que el pasado miércoles se denunciase su desaparición. Al parecer un informante anónimo informó del lugar donde se hallaba el cuerpo sin vida de Mattia, el cual estaba envuelto en una manta gris y le faltaban sus dos manos. Las primeras sospechas apuntan a un ajuste de cuentas.» El mando se deslizó por las manos de Ettore y se estrelló contra el suelo.

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Si os ha gustado decirlo en los comentarios. Muchas gracias por vuestro tiempo.

 

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4 comentarios en “Relato La Eterna Pradera Verde

  1. El camino hacia la vida diciembre 1, 2015 — 3:57 pm

    “La fantasia se convierten en relatos realistas”,me gustaria que cuentes una historia basado edad media,como te gustan los duendes,unicorniio dragones y admitiendo en personajes como protagonista puede ser la bestia y la princesa.Me parece bien alfonso …que puedas retatar con tu imaginacion juega en algo real que ves en los sueños ….

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    1. No comprendí. ¿Quieres que escriba un relato ambientado en la edad media?

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      1. El camino hacia la vida diciembre 1, 2015 — 4:11 pm

        claro…Algo asi …por que me gustan tus ideas y tus palabras.Estan para relatar de edad media y creo sos bueno relatando .Quizas que me dediques esto.Gracias

        Le gusta a 1 persona

  2. Está bien. Si se me ocurre alguna buena idea, lo escribiré. De todas formas, ya te digo que ahora estoy metido de lleno con mi nueva novela y no me gusta salirme de ella hasta que la termine. Por lo tanto, puede que tarde.

    Y gracias a ti por detenerte a leer y comentar.

    Saludos.

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