Consejos que nunca daría a un escritor

Ya os he ofrecido algunos consejos a la hora de escribir, ¿pero y esos consejos de los que debemos huir?

Escribir mucho. Este no-consejo es un tanto ambiguo, pues sí es cierto que es bueno escribir mucho, porque es como dar la primera peladada en una bicicleta: sirve para comenzar. Pero también puede ser contradictorio porque, si bien es cierto que es bueno, todo en exceso es malo. Imagínemonos que estamos pasando por un bloqueo creativo y que aplicamos este consejo. Pueden ocurrir dos cosas a) que superes este bloqueo, o b) que te hundas más en él. Por eso pienso que uno debería escribir si tiene ganas y no por obligación, tratando de imponer un deseo. Recordemos que escribir debe ser divertido para el propio escritor, y así, y sólo así (salvo algunas excepciones), podremos encontrar a gente que también le guste nuestro trabajo.

Dejar de leer cuando uno está en época de escribir.

Olvidarse de investigar una vez que has comenzado a escribir. El proceso de investigación no suele ser lo más divertido, pero es necesario. Cuando escribí mi primera novela me documenté sobre la Segunda Guerra Mundial; luego terminé tomándome ciertas libertades, pero siempre tenía en mente los acontecimientos reales. Y no digo que investiges para ceñirte estrictamente a un plan, sino para que tengas una visión más amplia.

Terminar de escribir cuando se acaba la escena. Un error común suele ser escribir hasta que no se tiene nada más que contar. Imagínemonos que estamos escribiendo una escena que nos encanta y con la voracidad apoderándose de nosotros la continuamos hasta el final. ¿Al día siguiente cómo continuamos? Hemingway dijo que lo mejor era terminar de escribir cuando la escena más nos enganchaba, así, al día siguiente, retomaríamos la escritura con más ganas.

Ser demasiado correcto a la hora de escribir. Sí, hay que respetar la ortografía (hacedlo, por favor), el estilo… Pero lo que quiero decir es que, cada personaje debe tener su forma de hablar. Un pandillero del Bronx no va a hablar tal y como un catedrático; o por lo menos no debería. Cada personaje tiene su forma de expresarse y  eso le aporta riqueza al conjunto. Así que no vean tanto hacia la academia y fíjense más en cómo os apetece contar lo que vais a escribir.

No amar siempre la historia que cuentas. «Voy a seguir escribiendo y ya llegará un momento en el que me enganche». Craso error. Si a uno mismo no le engancha la historia, ¿por qué le iba a parecer interesante a otro? Y, si así fuese, no sería un trabajo con nuestro sello, sería una carta sin remitente que alguien, por casualidad, abrió y se rió con el contenido. Nada más. Como ya dije, escribir debe ser divertido para el escritor. Divertido, que no fácil.

Centrarse demasiado en lo que escribimos. Otro error. Al final podemos terminar por ahogar el texto al que queremos darle vida. Investiga, ve documentales que no tengan nada que ver con el tema, escucha música, lee libros de diferentes temáticas… En definitiva: expándete.

Dejarse llevar por las primeras impresiones. Este no-consejo también es un tanto ambiguo, pues también hay que respetar y comprender las opiniones de los demás, pero no ahogarnos con ellas.

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