Relato: La Última Noche

Este relato fue el primero que escribí, y como hoy me desperté nostálgico, pues quiero compartirlo. Espero que os guste este relato romántico.

P.D.: Recomiendo leer el relato con esta canción sonando de fondo.

LA ÚLTIMA NOCHE 

ALGO EXTRAORDINARIO

Estaba contemplando la puesta de sol en la arena de la playa cuando, de repente, te sentaste a mi lado diciéndome con tu mirada todo lo que un corazón solitario como el mío necesitaba. La manera de conocernos era mejor incluso de lo que había soñado, ambos sentimos ese profundo sentimiento que nace dentro de nuestro corazón. Todo fue perfecto. Días como ese son los que hace que merezca la pena vivir; y creo que todas las personas deberían tener derecho a vivir días como este.

Pese al paso del tiempo, conservábamos el mismo deseo inagotable de vernos, tocarnos, besarnos; y eso que vivíamos en la misma casa, construida con nuestras propias manos. Los dos queríamos compartir nuestra felicidad con nuestro propio hijo. Tan sólo teníamos que esperar seis meses más y ya estaría entre nosotros.

 

CONSTRUÍMOS CASTILLOS EN EL CIELO Y LA ARENA 

Diseñamos nuestro propio mundo, construimos castillos en el cielo y la arena, bailamos hasta el anochecer junto a nuestros castillos, volamos a la luna, encontré mi vida en la palma de tu mano, y es que cuando me soltabas de la mano no sabía por dónde debía ir: me perdía sin ti. Mi mundo dejaría de brillar si tú no vivieses en él.

 

NUNCA VOLVERÁS AL CAMINO 

Estando embarazada de tres meses, te empeñaste en conocer la playa donde nos casaríamos. Una mañana, bien temprano, te levantaste para llegar a tiempo para ver el precioso amanecer de la playa, cogiste el coche y te fuiste sola a conocerla. Tus ojos todavía no estaban despiertos, eso provocó que justo en la curva que daba acceso a la entrada de la playa, tu coche se saliese de la carretera y chocase contra un árbol. Tu cuerpo, ya sin vida, salió disparado por el parabrisas y acabó en la arena de la playa que nos vería casarnos. Pasaron varias horas hasta que conocí la noticia de manos de la policía. «Su cuerpo ha sido hallado sin vida en la playa», dijo el hombre con rostro compungido. Al enterarme no sabía si irme a darte el último adiós o quizás quedarme con el recuerdo imborrable de todos los segundos que pasé junto a ti.

 

AL DESPERTAR 

Nada más abrir los ojos veo sobre la mesita de noche un triste retrato de lo que hasta ayer había sido mi razón de ser. Tras erguirme de la cama y tocar el helado suelo con los pies, veo por la ventana y todo está oscuro y gris; la lluvia no cesa en su empeño de pintar el día como el más triste de mi vida.

 

LA LUZ SE ESTÁ APAGANDO 

Ya es mediodía y no se oye tu dulce voz, tan sólo se percibe el murmullo que produce la lluvia, cada vez más intensa, repiqueteando contra la ventana; el sonido resultante parece el de un látigo metálico. Son las tres de la tarde y eso me indica que ya ha llegado la hora de darte el adiós provisional. Todos tus seres queridos te esperan con sus prendas negras, todos están sentados en sillas rezando para que tu alma viva para siempre feliz, pero yo tan sólo pienso en el olor a lavanda de tu pelo, en tu sonrisa cada vez que acariciaba tu ya abultado vientre; y me culpo por haberte dejado ir sola.

 

DESCALZO SOBRE LA ARENA 

Estuve sobre la arena mojada por la intensa lluvia, pensando en por qué te fuiste, en por qué no pude hacer nada para evitar tu marcha, en la impotencia del ser humano. Cada dulce gota de agua de lluvia que recorre con lentitud mis mejillas me recuerda a tus besos, a tus miradas, a tu sonrisa… Mis lágrimas demuestran que no te podré olvidar y no quiero llorar más, por eso ésta será la última noche que pase sin ti.

 

NOCHE 

Tras reflexionarlo, me dispongo a sentir por última vez lo que se supone que es la vida. Abro la puerta de mi casa tras pasar por la solitaria habitación de nuestro imposible futuro hijo. Empiezo a caminar en dirección a nuestra playa, por el camino que nunca haremos juntos. Busco perderme en la naturaleza que me vio nacer, sentir por última vez el tacto de la tierra, escuchar el alarido de las olas rompiendo en un mar en calma; ver una vez más la luna reflejada en el agua, ver sus ojos que son el reflejo de las puertas del cielo, notar una vez más la agradable brisa de aire que toca la piel tras sortear las gotas de agua de lluvia que se precipiatn por mi rostro. Me desprendo de todo tipo de preocupación y soy feliz por última vez en esta vida terrenal. Si me muero en nuestra playa, quizás, me volveré a encontrar contigo y nuestro hijo. Y Al llegar la primera luz del sol ya no me despertaré nunca más, dejaré mi sitio a otra persona; me habré ido, quizás esté en una vida mejor, quizás me encuentre contigo. Quizás.

cc-by-nc-nd

 


**El párrafo «Construímos castillos en el cielo y la arena» está inspirado en la canción Sky and Sand, de Paul & Fritz Kalkbrenner.

 

Categorías Literatura, Relatos y poemasEtiquetas , ,

1 comentario en “Relato: La Última Noche

  1. Cristal Mary Romero Ramírez enero 31, 2016 — 2:45 am

    Y yo que soy sentimental 💔 jejej ¡Saludos! 😊

    Le gusta a 1 persona

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