Relato: Lejos de Casa

La semana pasada os traje el primer relato que escribí, allá por el año 2010, y esta semana os quiero traer el segundo relato que escribí. En el relato, un soldado, Leonard, escribe en su diario los pasos previos a una casi rutinaria misión de rescate. Tras el salto, el relato al completo. 

 

LEJOS DE CASA

 

DE BRUCES CONTRA MI DESTINO

3 de marzo de 1991

Mi nombre es Leonard y tengo 29 años. Soy soldado de las fuerzas aerotransportadas estadounidenses, división 101. Me dispongo a embarcar rumbo a África, pues ése es mi nuevo destino, así me lo comunicó ayer el Coronel Hudson. Según el informe, los enemigos han secuestrado a varios miembros de nuestras tropas. Así que entraremos allí y rescataremos a nuestro compatriotas.

Sin apenas tiempo para despedirme de mi querida novia, Juliette, y de mi familia, cojo una foto del día en que nos conocí a mi querida Juliette y me dispongo a embarcar en el vuelo con mis nueve compañeros: Desmond, James, Bryan, Jack, Christopher, Jacob, Adam, John y Benjamin. Quiero contaros cómo son las tres únicas personas que conozco de esta misión. Empezaré por el pequeño, Bryan, que tiene veinticuatro años. Este chico sí tiene aptitudes para ser el perfecto padre de familia, pues es él único que sabe tratar con los niños que vienen de visita a nuestra base. James… Qué decir de James. Él tiene treinta y cuatro años; es el mayor del grupo y, gracias a él, ahora estoy aquí, pues siempre fue mi inspiración para ser soldado. Luego esta Desmond, de veintisiete años. Nos volvimos íntimos amigos tras salvarme la vida en una misión en Rusia; si él no le hubiese disparado a aquel soldado ruso, ahora no estaría aquí, escribiendo en mi diario.

 

PRIMER DÍA EN ÁFRICA

5:15 am.,

4 de marzo de 1991

Hoy por fin pisamos el suelo de nuestro destino,Mauritania. Allí nos esperaba un camión del ejército para transportarnos hasta la base situada en la capital,Nouakchott. Tras llegar nos informaron de que nuestros compatriotas secuestrado tan sólo serán liberados si Estados Unidos deja de ejercer presión sobre el pueblo africano. El objetivo de la misión estaba claro, teníamos que encontrar dónde los retenían y rescatarlos.

 

TODO TIENE UN PRINCIPIO Y UN FINAL

3:25 p.m.,

9 de marzo de 1991

Tras varios días de búsqueda, hemos hallado una pista que nos puede conducir hasta nuestros compatriotas. Según nuestras investigaciones, los tenían retenidos en un abandonado colegio, situado cerca de Beila, un lugar situado a unos diez kilómetros al norte de nuestro campamento base. Tras más de dos horas caminando, llegamos antiguo colegio. Antes de proceder formamos varios grupos, creamos una táctica y nos alentamos para afrontar la misión. Yo, James, Bryan, Jack y Christopher, íbamos a entrar por la parte sur del colegio, mientras que Desmond, Jacob, Adam, John y Benjamin entrarían por la parte norte. Justo cuando íbamos a entrar en el edificio, James mencionó que no le gustaba la situación, pues pensaba que era una trampa; y así lo era, como dijo él: «Esto está demasiado silencioso; se pueden escuchar hasta a las moscas» . Nada más abrir la puerta del edificio estalló un explosivo que había colocado la guerrilla mauritana. James, que fue el que abrió la puerta, murió a causa de la explosión, a su lado estaban Bryan y Christopher, quienes también corrieron la misma suerte. A Jack se le derrumbó parte de la fachada del edificio, muriendo también en el acto. Yo, como cobarde, me quedé atrás, esperando que abriese la puerta James. Algo me decía que no entrase primero, y eso me llevó a perder las dos piernas, pues la explosión me las arrancó. Se podría decir que fui el único superviviente de aquel accidente en medio de la nada. Y si no llega a ser porque, también de la nada, apareció una mujer llamada Salka, ahora no estaría escribiendo esto. Ella, al escuchar la explosión, vino sin pensárselo a ver qué había ocurrido. Ahora estoy en su pueblo, y gracias a Salka y al médico del pueblo que detuvo la hemorragia, sigo vivo.

 

SIN NOTICIAS

10:40 a.m.,

30 de abril de 1991

Tras más de un mes de recuperación y sentado en la silla de ruedas que Salka me ha hecho a base de retazos de madera, sigo sin noticias de mi otro grupo de soldados. ¿Desmond seguirá vivo? Necesito volver a mi campamento base. Voy a pedirle a Brahim; nuestro médico, que me lleve a mi campamento.

15:39 p.m.

¡Se han ido! Cuando llegué me encontré con que el campamento ya era historia, que los soldados se habían evaporado como si nunca hubiesen estado allí; ya no quedaba ni rastro, y parecía que se habían ido hacía bastante tiempo. Nada más llegar de vuelta al pueblo de Salka, me tumbé en la cama de lo que podría considerar mi habitación pero que no es más que cuatro paredes mohosas y un colchón en el centro. No paro de pensar en por qué se habrán ido sin mí. ¿Se habrán molestado en buscarme? Salka entró en mi habitación y me aseguró que éste era ahora mi hogar. Yo no supe qué decirle, estaba bloqueado, nunca me imaginé viviendo en este pueblo, pero ¿qué opciones tengo? Supongo que me quedaré por el momento.

 

PORCELANA

7:20 a.m.,

1 de julio de 1992

Ya llevo más de un año en este pueblo de Mauritania y, como esperaba, sigo sin noticias de mis compañeros desaparecidos, pero lo que más me duele es no tener noticias ni de mi familia ni de Juliette. Recuerdo el día que conocí a Juliette. Estaba sentada en la terraza de la  cafetería Johnny’s Coffee. Lo primero en lo que me fijé fue en sus cristalinos ojos y en su tímida sonrisa que esbozaba cada vez que la veía por encima del periódico. Se podría decir que, desde ese momento y hasta hoy, llevamos tres años juntos. Espero que no me haya olvidado.

P.D.: Ya no sé por qué decidí alistarme.

 

LAS NOTICIAS VAN LLEGANDO

17:40 p.m.,

12 de agosto de 1992

Hoy, en medio del intenso calor, he visto cómo se aproximaba la figura de un hombre. Cuando por fin llegó me fijé en lo desmejorado que estaba el pobre hombre: barba rala, excesivamente delgado y con dificultad para mantenerse en pie. Al principio no fui capaz de reconocerle hasta que me saludó y pude reconocer su voz ¡Era Desmond! Por fin volvía a ver a uno del equipo. Tras los momentos emotivos por el reencuentro, me contó todo lo sucedido. Mencionó que había estado secuestrado y que la trampa del colegio había sido para secuestrar a otro puñado de soldados para reponer a los que habían muerto por inanición. Pero una noticia me alegro sobremanera: había sido puesto en libertad tras las negociaciones fructíferas entre África y Estados Unidos.

 

PUERTAS QUE SE CIERRAN

23:05 p.m.,

13 de Agosto de 1992

Mi amigo Desmond ha tomado una decisión definitiva: se quedará conmigo en el que ahora es nuestro hogar. Y, mientras no terminemos de construir su casa, se quedará en la mía. Su casa la estamos construyendo Desmond, Salka y yo. Siendo justos, más que una casa, es una especie de chabola. Pero lo que más me atormenta es que, Salka, ni corta ni perezosa, me ha plantado un beso esta tarde. Todavía no sé qué pensar, pues yo aún estoy enamorado de Juliette, pero no sé si algún día podré verla. Aunque hoy, en confidencia, Desmond me ha preguntado el porqué no decido irme de aquí y regresar a casa. Todavía no he hallado una respuesta, pero creo que ya siento esto como mi casa.

 

ÚLTIMAS LINEAS

00:00 a.m.,

3 de marzo de 1995

Vaya, ya llevo casi tres años sin escribir. Bueno, resumiré brevemente las cosas que me han ocurrido. Para empezar, Salka ha tenido a nuestro segundo bebe. Al primero le pusimos James y a éste le pusimos Bryan; ambos en honor a mi familia de la división 101. Desmond está feliz siendo el padrino de nuestros hijos, aunque a veces pienso que le gustaría irse de aquí; yo, sin embargo, estoy encantado aquí. Esta gente me ha devuelto a la vida y no sólo eso, sino que me ha ofrecido mucho más de lo que tienen y tuve yo antes. Aunque debo reconocer que no soy capaz de sacarme de la cabeza a Juliette y a menudo me pregunto cómo estará, pero creo que está bien; ella siempre ha sido una mujer muy fuerte, seguro que se repondrá y rehará su vida como yo lo he hecho.

Ahora cogeré una botella de cristal que encontré en las ruinas del campamento base e introduciré este diario dentro. Quizás algún día esta historia llega a manos de alguien y se conozca mi historia. Sin más que contar en estas hojas de papel, me despido.

P.D.: Quisiera añadir tan sólo un apunte más. No importa dónde estéis ni cómo seáis, lo único que importa es saber ser felices, pues yo, sin mis dos piernas y muy lejos de lo que consideraba mi casa, soy feliz. Vosotros también podéis serlo.

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