¿Quieres ser escritor?

Pese a lo que un ciudadano de a pie cree, ser escritor es una profesión que mata. No es una muerte física, sino una espiritual, psicológica, lo cual resulta terriblemente peor. Y es que un escritor puede morir un centenar de veces antes de que le metan en una caja bajo tierra. Y un ciudadano de a pie, o un «escritor de fin de semana», no llega a conocer jamás lo que trae consigo ser escritor. Para mí, es la cosa más maravillosa y terrible del mundo. Mi mundo empieza y acaba en la literatura. Y así debe ser, pues un escritor debe ser escritor las venticuatro horas del día, los siete días de la semana. Sin remilgos. Debe apretujar la vida hasta poder quitarle jugo, y convertir ese jugo en una obra literaria.

Un ciudadano de a pie, o un «escritor de fin de semana», puede llevar una vida plácida. Pero, como diría García Márquez, «Si vas a ser un escritor debes ser uno de los mejores… después de todo, hay mejores formas de morirse de hambre». Así que, ser escritor es un todo o nada. En cualquier caso, si todavía quieres ser escritor, aquí van mis siete consejos:

  • Ten vicios. Vive. Ir de un extremo a otro, conocerlos y luego regresar al centro para dar a conocer la verdad; ésa debería ser la premisa de todo escritor; puede que de toda persona.
  • Ten muy pocas cosas materiales, pero muchas experiencias espirituales. Olvídate de los teléfonos móviles, tener un gran ordenador; incluso olvídate de tener un gran coche. Tu mochila tiene que estar llena de recuerdos, no de objetos.
  • Mantén el lugar donde escribes lo más simple posible. Si en el lugar donde escribes puedes tener sólo una silla, una mesa y un ordenador —o máquina de escribir, o cuaderno y boli—, mejor. Incluso será perfecto si a esa zona no llega la conexión a internet.
  • Nunca te preocupes por el qué dirán. Escribe siempre bajo tus propias palabras y pensamientos. Si se te ocurre la macabra idea de reventar el personaje principal en la primera página, hazlo. No importa el qué dirán, importa lo que tú dices.
  • Escribe siempre que tengas ganas y no como si fuese una profesión. Y este consejo lo dio Hemingway, así que poco que más que añadir.
  • No quieras escribir todo el tiempo como un poeta. La literatura no tiene porque ser, necesariamente, compleja en estilo. Escribe simple, y si puedes decir lo mismo en tres palabras no uses cuatro.
  • Nunca desprestiguies los pequeños detalles. Muchas veces te centrarás sólo en escribir la trama, que podría definirse como una forma de acción, pero olvidarás los pequeños detalles que, a posteriori, son los que harán grande una novela.

 

Tal vez llegue el momento en el que te cuestiones para qué o quién escribes; incluso puede que llegue el momento en el que te plantees dejarlo —yo, y esto lo sabe muy poca gente, he llegado a querer morirme al ser incapaz de escribir—, pero, créedme, no hay nada mejor que la literatura para un escritor.

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